Mes de la aceptación del autismo: Respeto

Cuando mi hija era pequeña, la trabajadora social en su escuela me contó una historia. Era sobre un niño autista, que no hablaba, y que pudo comenzar a comunicarse ya un poco mayor. No recuerdo si era por medio de algún teclado, o hablando. En fin, su mamá le preguntó ya que su hijo se pudo comunicar: “¿Dónde estuviste todos estos años?” y él le contestó: “Estaba aquí, escuchando”.

 

Me quedé helada. Comencé a pensar y a intentar recordar absolutamente todo lo que había dicho sobre mi hija en su presencia.

 

Mi hija fue diagnosticada con retraso en el lenguaje cuando tenía unos dos años y dejó de usar jerga de bebé más tarde, como he comentado previamente. Ahora… la adoro y creo que es increíblemente hermosa e inteligente y cómica y un changuito trepador… así que creo que la mayor parte de mis comentarios sobre ella habían sido positivos. Pero es posible que hubiera dicho algo a su maestra o a mi marido (su papá), o a su hermano, que le resultara hiriente.

 

Esto es algo que no sólo los padres de niños con un retraso en su lenguaje o comunicación deben tomar en cuenta. Los padres de todo tipo de niños, incluyendo aquellos padres que están plenamente conscientes de que sus hijos los escuchan y entienden perfectamente, algunas veces dicen cosas realmente feas sobre sus hijos. Tal vez sus hijos puedan lidiar con ello. Tal vez se “endurecen” de esa forma. Tal vez es la forma en que sus padres les muestran cómo responder a ese mundo frío y despiadado en el que vivimos.

 

Pero varios estudios psicológicos han mostrado que es lo opuesto. Las palabras hirientes hieren y punto. Bajan tu autoestima. Te hacen sentir que no perteneces a cierto grupo y que no eres alguien valioso. Te quitan la “base segura” que mereces tener. Al contrario de la creencia popular, que te traten mal no hace que desarrolles resiliencia. Tener una relación de confianza y amorosa con tus padres, . La escuela también debe proporcionar esta base segura, especialmente para las poblaciones más vulnerables.

 

Contar con esa base segura es muy importante para la gente en general. Es increíblemente más importante para la gente autista, especialmente para aquéllos que no se comunican que una manera “típica” y no pueden decirte o mostrarte de manera inmediata que tus palabras los lastiman.

 

Hablar de una manera despectiva sobre una persona autista que no puede responder inmediatamente, especialmente si uno tiene una posición de poder sobre ellos (siendo el chofer de su autobús, o su maestro, terapeuta, padre), es abuso. Los autistas escuchan. Entienden lo que se está diciendo. Si está pasando por una situación difícil, al hablarles así se empeora la situación. Dicho claramente, esa persona se convierte en un bully. Desgraciadamente pasa, conozco un chico que no habla y ha sido objeto de abusos por maestros, terapeutas y precisamente el conductor del autobus. En este entonces, él no podía comunicar nada. Lo que es común que pase entonces es que esos chicos intenten entonces defenderse físicamente, o negarse a entrar en algún lugar, etc. Y como es de esperarse, entonces lo tildan de problemático, agresivo, además de seguir diciendo de que no tiene idea de lo que está pasando, así que no puede ser una reacción a lo que está sucediendo y cómo lo están tratando. Es una espiral de tratamiento negativo, agresividad como reacción, más tratamiento negativo…

 

Pero ¿qué tal si no se le dice a la persona? Sólo se comentas entre amigos, maestros, terapeutas, padres… se piensa que uno necesita quejarse y desahogarse, ¿no? O relajarse y lidiar con su día mediante el humor, con bromas. ¿Cuál es el problema entonces? El problema es que se está creando o manteniendo un ambiente hostil para los autistas. Se está normalizando la idea de que la gente autista es “inferior” y se normaliza un lenguaje de odio.

 

Las personas puede empezar como todo mundo, con cosas mínimas. Pero si no se queda ahí y se pasa al siguiente nivel de bromitas y luego al siguiente, finalmente la gente que trabaja o vive con personas autistas termina sintiéndose mártir por realizar su trabajo y comienza a despreciar a sus estudiantes, pacientes, hijos… puede llegarse a cosas muy malas. Desgraciadamente, muchas personas autistas han perdido la vida en la escuela o en su casa; en algunos casos es porque los han intentado sujetar con tal fuerza que causan heridas internas, y en otros ha sido definitivamente asesinato. Yo he visto personalmente cómo un grupo puede dar pie a esta intensificación de sentimiento de superioridad sobre los autistas y de martirio en los que viven o trabajan con ellos. Me salí de varios grupos en línea por esto. No es exageración. Basta ver la publicidad negativa o propaganda dada por organizaciones sin fines de lucro que causan temor con la finalidad de reunir fondos. Y hay sitios en internet y grupos que definitivamente pueden considerarse grupos de odio. Es terrible. Ni me quiero imaginar cómo se sentiría un autista leyendo eso.

 

Leer a los autistas que no hablan y que se comunican por escrito es increíblemente enriquecedor, para todos los que estamos a su alrededor, ya sea que tengamos hijos o no. Muchos de ellos han dicho que les lastiman los comentarios denigrantes, y que pueden escuchar y entender perfectamente lo que sucede a su alrededor. Por ejemplo, Carly’s Cafe es un corto (traducido en el enlace por “Alto Alto como una Montaña”) que muestra lo que Carly Fleishman piensa un día cualquiera en un café. Naoki Higashida, un chico japonés, que se comunica por medio del teclado, escribió “La razón por la que salto.” Hay varios enlaces a traducciones de artículos escritos por otros autistas que se comunican por escrito en Mi Cerebro Atípico.

 

Así que este mes… piensa en cómo te expresas de la gente autista, ya sea enfrente de ella o con otros. Busca sitios web que los respeten y evita aquellos que hablan de ellos de forma despectiva o hiriente. No des dinero a organizaciones que usan propaganda basada en el temor. Si quieres donar, dona a organizaciones cuyos miembros son autistas, y/o que tienen como objetivo la aceptación.

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Acerca de Florencia Ardon

I'm the mom of two amazing neurodivergent children, and have been married to a great guy, their dad, for over a decade and a half. I work at a university as a student advisor, and love reading and hiking. /// Soy madre de dos niños increíbles, neurodivergentes, esposa desde hace más de una década. Soy asesora de estudiantes en una universidad. Me encanta leer y caminar.
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