De vuelta a clases

Mañana comienzan las clases… las vacaciones fueron largas (10 semanas). La mayor parte de esas semanas mis dos hijos estuvieron en cursos y campamentos de verano. Conocieron a mucha gente, se divirtieron, también se aburrieron otras veces.

Ahora, de vuelta a la (nueva) rutina. Nuevos y antiguos compañeros de clases, nuevos maestros, nuevo salón, nuevos conocimientos. Didier entra a séptimo grado, seguro va a estar bien. Tiene un buen grupo de amigos, volverá a ir a ciertas actividades por las tardes que ya ha hecho y le gustan; posiblemente agregará otra más en enero.

Con Marisol, que entra a quinto grado y último en la escuela primaria… es la misma escuela, lo cual es una isla de estabilidad en un mar de cambios. Pero nueva directora, tal vez nuevas reglas… nueva terapeuta del lenguaje. No conozco a la directora nueva, ni a la maestra, ni a la terapeuta. ¡Ufff! Pensándola bien, hay bastante incertidumbre. No sé quién será su maestra de educación especial. Veamos…

Cosas conocidas: escuela, cafetería, horarios, ruta del camión escolar (aunque este año empezaré a llevarla yo por las mañanas, pero regresa en camión), algunos de sus compañeros, la bibliotecaria, que es muy linda; el área de la escuela donde estará su clase.

Cosas desconocidas: La directora, maestra general, maestra de educación especial, terapeuta del lenguaje, trabajadora social (que ayuda con socialización entre otros aspectos). Obviamente, el conocimiento será nuevo, así como las rutinas de clase, cantidad de tarea. Y compañeros. Esto último es lo que me despertó a las 5 am de hoy. Y supongo que seguirá despertándome en estas primeras semanas.

Esperando los fuegos artificiales

Didier y Marisol, divirtiendose mientras esperan que empiecen los fuegos artificiales. Ambos traen puestos unos lentes de sol que les acababan de regalar.

Estaba hablando con una amiga como hace muchos años (en preescolar) Marisol no buscaba amigos, no interactuaba mucho con los otros niños. Sin embargo, su interés por los demás se ha ido incrementando y necesita sentirse parte de un grupo, necesita sentirse aceptada, para ser feliz. Igual que la mayoría de la gente, supongo. Pero en este caso, me duele cuando le hacen un feo, cuando no la aceptan en un grupo para trabajar en clases, o en el recreo, o en la cafetería. Y a ella le duele también. El año pasado tuvo algunas experiencias dolorosas en ese respecto, de los que hablé en otro texto.

No me preocupa mucho lo académico. Sé que puede con las nuevas materias, con las tareas. Si comienza a tener problemas para terminar las tareas, o exámenes, o qué se yo, eso realmente no es mayor cosa a esta edad y grado escolar. Sé que tendrá apoyos para aprender a manejar su tiempo y planear y organizarse para terminar a tiempo una tarea o proyecto.

Lo que sí me preocupa es la parte social. El año pasado fue un ciclo de muchos aprendizajes en cuanto a cómo manejar situaciones en las que un grupo de personas que considerabas tus amigos te dan la espalda, o te hacen sentir que tienes que cambiar tu personalidad para ser aceptado. Pero pudo hacer a un lado a ese grupo de niñas y comenzó a jugar con otros niños. Este aprendizaje le sirvió para tener la valentía de conocer y hacer amistad con muchísimos niños a lo largo del verano. Fue a varios campamentos y cursos diferentes, con absolutamente todo nuevo cada una o dos semanas. Hizo muchos amiguitos y platicó bastante con ellos, según todo lo que nos cuenta: que Fulanito le enseño tal cosa, o como le llamó la atención la ciudad donde vive Perenganita.

Espero que este aprendizaje continúe, que pueda distinguir amigos de verdad de los que no lo son, y que siga construyendo su propia resiliencia. Porque obviamente estas situaciones se seguirán presentando toda su vida. No por ser autista, no por ser niña, no por ser equis o ye. Sino porque la gran mayoría pasamos por ello. Hoy en la mañana precisamente hablamos de eso. Dijo que primero (hace meses) creía que la excluida era solo ella, pero después platicó bastante con su papa, su hermano y conmigo. Yo además le mostré un libro que leí debido a su experiencia, se llama “The Odd Girl Out” y fue el primer libro que abordó acoso tipo social (que incluye excluir, o intentar dominar la vida social de otros) en niñas; y le mostré cómo la autora dice que ella misma fue excluida, y cuando comenzó a escribir el libro, descubrió que la mayor parte de las niñas habían pasado por una situación semejante en algún momento. Pero como nadie lo contaba, todas sentían que eran la única. Y eso aumenta el sentirse indeseado o de poca valía. Espero, tengo grandes esperanzas de que no se lo tome a pecho si le vuelve a pasar, y que encuentre un buen grupo de amigos que la acepte tal como es (maravillosa, digo yo). Los papás también tenemos que trabajar en nuestra propia resiliencia…

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Acerca de Florencia Ardon

I'm the mom of two amazing neurodivergent children, and have been married to a great guy, their dad, for over a decade and a half. I work at a university as a student advisor, and love reading and hiking. /// Soy madre de dos niños increíbles, neurodivergentes, esposa desde hace más de una década. Soy asesora de estudiantes en una universidad. Me encanta leer y caminar.
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