Asumiendo competencia

La gente autista lucha porque no se asuma que una persona tiene una cierta limitación. Por ejemplo, que si no puede expresarse claramente, no debe uno asumir que no entiende lo que se le pregunta. Hay varios factores que pueden entrar en juego: que tenga un trastorno del lenguaje  expresivo, que no haya escuchado bien, que necesite más tiempo para responder, etc.

Yo estoy completamente convencida de eso. Marisol de hecho requiere (a veces) un poco de tiempo para responder. Su maestra hace dos años nos comentó que siempre que le preguntaba algo, contaba mentalmente hasta 30. Si para entonces no contestaba, le volvía a preguntar porque seguramente no escuchó o no prestó atención. (Preguntar antes confunde más si la persona está procesando lo que se le preguntó; algo similar a seguir presionando el ratón en la computadora si es que se tarda en responder).

Y bueno… Marisol ha sido siempre buena en mate. Le gusta y tiene aptitud. Pero en lo que muestra habilidad es en cuestión de números. Las preguntas tipo “Juanito fue a la tienda y compró pan que costaba $8 más leche que costaba $15 y pago con $20. ¿Cuánto debe o le deben?” esas le han costado trabajo, le tenemos que ayudar a descifrar la pregunta cuando tiene ese tipo de tareas. Sus maestros también es lo que normalmente nos mencionaban en las reuniones semestrales de desempeño escolar.

Hace poco, me llegó un mensaje electrónico sobre un “círculo de matemáticas” que está organizando una profesora universitaria. Dijo que era para estudiantes con buenas bases matemáticas, y que quisieran aprender cosas que no necesariamente verían en la escuela. Por cierto que son sólo para niñas porque se ve que ya que están llegando a la pubertad, la presión social hace que se aparten de matemáticas y ciencias y esto hace que después haya menos mujeres estudiando ingeniería, no por falta de habilidades o interés, sino por falta de apoyo social y de confianza en sí mismas.

En la primera sesión comenzaron con problemas de lógica. Según yo estos problemas los vi yo mucho más adelante… son bastante conocidos. Son del tipo de la isla de los mentirosos y los veraces, donde uno tiene que saber qué preguntar para descubrir quién es mentiroso y quién veraz, y saber la respuesta a algo que uno quiere saber. La llevé al salón y me dio un momento de temor. ¿Qué tal si no entendía ni papa y se aburría como ostra? Después seguramente dudará en ir a clases que le propongo…  ¿Y los demás, serían lindos con ella o se impacientarían?

Fui por ella a la clase, todo se veía bien. Pero al momento de despedirnos Marisol estaba comentando repetidamente que su vocabulario no era tan bueno como el de otras niñas. Yo estaba intentando saber cómo había estado la clase y mi chiquilla seguía interrumpiendo con lo mismo. En ese momento me di cuenta que no le había dicho nada a la maestra de su diagnóstico. Le dije de inmediato “oh, a propósito…” y me contestó “No te preocupes, me di cuenta. Tengo varios familiares cercanos autistas y lo distingo de inmediato”. Me tranquilizó increíblemente saberlo. Eso es estar en buenas manos.

A la siguiente clase (son en fin de semana) le comenté que Marisol tiene problemas con los problemas matemáticos que incluyen frases y donde uno tiene que primero entender el problema en sí, léase descifrar las frases.  Y que entonces me entraba duda de cómo le iba en la clase… ¿podía entender bien de qué se trataban los problemas? De nuevo me tranquilizó: “Si está prestando atención, lo entiende bien, es completamente capaz de responderlos. El problema es cuando está distraída con el desorden que arman entre todas, pero eso les pasa a todas”.

Así que… obviamente estoy feliz, pero en parte molesta conmigo misma. Y confirmo que yo no puedo o no debo juzgar su desarrollo académico. Es mucho mejor que ella lo pruebe, si es que no funciona, que obtenga apoyo; si de plano ni con apoyo puede, ya será otra cosa, pero no puedo pensar desde el principio que tendrá problemas. Buena lección para recordar en el futuro.

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Acerca de Florencia Ardon

I'm the mom of two amazing neurodivergent children, and have been married to a great guy, their dad, for over a decade and a half. I work at a university as a student advisor, and love reading and hiking. /// Soy madre de dos niños increíbles, neurodivergentes, esposa desde hace más de una década. Soy asesora de estudiantes en una universidad. Me encanta leer y caminar.
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